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Cómo hacer una buena campaña de crowdfunding

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Imagen utilizada en la campaña de Zack Brown por la que consiguió más de 55.000 dólares para hacer una ensaladilla rusa.

La historia de Zack Brown abriendo una campaña de crowdfunding para financiar una ensaladilla rusa con diez dólares nos puede enseñar un par de cosas: a internet le gusta lo bobo y una iniciativa que adquiere la suficiente viralidad puede dar resultados impredecibles. La ensaladilla rusa consiguió financiarse con 55.492 dólares, Brown parece que se comportó, donó parte de lo conseguido y organizó una suerte de festival donde la ensaladilla rusa fue, cómo no, el plato principal.

Sin embargo, y aunque pueda parecer que si una ensaladilla rusa consigue más de 55.000 dólares, casi cualquier iniciativa podría hacerlo, ejecutar una campaña de crowdfunding exitosa no es sencillo: “Los errores más habituales son pensar que una vez publicada la campaña, los mecenas ya llegan por sí solos, o que las plataformas disponen de una bolsa de mecenas o inversores dispuestos a aportar a cualquier proyecto que se publique”, nos advierte Emilio Martín, CEO de Apontoque, una plataforma de crowdfunding andaluza dirigida a iniciativas deportivas. Martín nos da un dato: de 100 visitas que se consiguen obtener en la página de una campaña, solo tres se convertirán en una aportación.

“Muy dura y muy interesante” es como define Eva Puche su experiencia con la campaña que realizó junto a sus compañeros de Trazeo para financiar una aplicación de móvil nacida para fomentar la movilidad en los niños y que recaudó 12.564 euros, habiendo solicitado 9.140 como mínimo. “Cada euro que ganamos, llevó detrás un intenso trabajo, no te van a dar nada por solo publicar el proyecto”.

Normalmente una campaña de crowdfunding consta de una parte escrita en la que se explica el proyecto y se presenta al equipo que quiere realizarlo, también en esta sección de presentación se puede hacer junto a un vídeo, algo “muy aconsejable” según Puche; además es imprescindible a la hora de realizar una campaña el fijar, y calibrar bien, un objetivo mínimo de financiación con el que el proyecto sería viable, y muchas iniciativas añaden otras metas más altas de dinero en las que se explica qué añadidos para el proyecto permitiría esa financiación de más; y, por último, se especifican unas recompensas o contraprestaciones que suelen depender de la cantidad de dinero con el que se contribuye a la iniciativa, por ejemplo Zack Brown prometía un bocado de ensaladilla rusa a aquellos que donasen cinco dólares a su proyecto.

Para el diseño de una buena campaña de crowdfunding “hay que tener en cuenta tres puntos fundamentales: que sea clara, transparente y atractiva”; y tener un objetivo siempre en mente: generar confianza entre los posibles financiadores. “Hay que determinar claramente que es lo que se pretende hacer y como se va a llevar a cabo el proyecto, definir como se va a invertir lo recaudado y de qué recursos y apoyos se dispone de antemano, y como no, diseñar contraprestaciones o recompensas que promuevan la participación en el proyecto”, explica Emilio Martín. Joan Sala, cofundador y socio de Verkami, una plataforma de crowdfunding para creativos, señala que “conocer cuál es tu público es básico” para realizar la difusión posterior e insiste en “explicarse bien, poner las cosas claras y conseguir hacer una página atractiva” como claves para llegar a los objetivos de financiación.

Difusión

Una vez que se ha diseñado la campaña, la parte fundamental de su ejecución es la búsqueda de difusión, llegar al máximo número de personas posibles. En los inicios, “es primordial buscar el apoyo de los contactos más cercanos, familiares y amigos, y aprovechar el efecto llamada, para posteriormente ir ampliando el círculo y acceder al resto de público objetivo. Es lo que en el crowdfunding llamamos las 4Fs: Family, Friends, Fools y Fans“, señala Emilio Martín. O en español: familia, amigos, pardillos y aficionados. Eva Puche contó con la suerte de que tanto ella como sus compañeros de proyecto eran “personas muy digitales y teníamos una red profesional muy amplia”, algo que le ayudó a iniciar con éxito la campaña de Trazeo y en lo que recomienda trabajar antes de lanzar un proyecto a la financiación.

Las herramientas a utilizar para conseguir difusión son por supuesto las imprescindibles redes sociales, pero no las únicas, también hay que contar con acciones como enviar correos electrónicos de manera masiva o abrir contactos con web o blog que traten temas relacionados con el proyecto. “Nosotros escribíamos un post cada dos o tres días, agradecíamos en público cualquier aportación y promocionábamos la web del que hacía la contribución, si es que tenía una. También hicimos un dibujo donde la mascota de Trazeo iba escalando una montaña a medida que el proyecto se acercaba a su meta. Intentamos que todo fuera muy emocional, muy de equipo”, recuerda Puche.

Toda esta promoción online tiene que ir acompañada de acciones offline como “el boca a boca, comunicaciones a los medios escritos, radio, televisión y si es posible, incluso organizar algún evento durante la campaña”, enumera Martín. En Trazeo consiguieron ser entrevistados por Carles Francino en la Cadena SER, se escribió sobre ellos en blog tecnológicos y educativos, además de en multitud de medios nacionales y locales. No olvidaron utilizar el teléfono o ir directamente “en vivo” a por los posibles financiadores. “Últimamente, también están apareciendo herramientas concretas para ayudar a difundir campañas, como pueden ser thunderclap o blaalb. O incluso web como thecrowdfundingcentre.com, crowdfunding.cat para proyectos catalanes o la web de la recientemente constituida Asociación Andaluza de Crowdfunding (andaluciacrowdfunding.es)”, recuerda Martín.

La campaña de crowdfunding no termina cuando se ha conseguido alcanzar o superar la meta de financiación. Por supuesto hay que responder con las recompensas que se habían diseñado previamente en la campaña, pero alrededor de cada iniciativa se ha conseguido crear una comunidad que es importante no desperdiciar: “Esta comunidad hay que cuidarla, es el mayor activo. Son personas, más o menos anónimas, y que en mayor o menos medida han apostado por nuestra idea y además se sienten partícipes de ella. No sólo agradecer las aportaciones, sino que hay que mantener el contacto, informarles de todos los avances, cualquier pequeño logro que se alcance”, subraya Emilio Martín. Normalmente las personas detrás de los proyectos de crowdfunding sí que suelen responder: “Hay algunos que se retrasan pero no es la tónica general, un 30% de las aportaciones que se hacen en Verkami son de mecenas recurrentes incluso tenemos una persona que ha contribuido en más de cien proyectos”, señala Joan Sala.

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